TRABAJOS REALIZADOS POR EL EXPERTO EN HERÁLDICA Y GENEALOGÍA
RICARDO ÁLVAREZ LACALLE
HISTORIAS
SOBRE LA HERÁLDICA
A continuación, y como final de la exposición
de conceptos relativos al arte y ciencia de la Heráldica,
Ricardo Álvarez Lacalle nos cuenta dos interesantes
historias, una sobre las estrellas de la Casa
Salazar, y otra sobre la creación
y adopción de las panelas.
Sobre las estrellas tenemos un caso muy conocido e históricamente
confrontado, cual es el de Lope García de Salazar,
que nació en 1213 reinando Alfonso VIII, Ricohombre
de Castilla, muy hacendado en Burgos y en las Encartaciones
de Vizcaya, así como en la provincia de Alava por su
matrimonio con María Ana Ortiz de Calderón,
Señora de la Torre de Nograro, hija de Fortún
Ortiz de Calderón, Ricohombre de Castilla, Señor
de Nograro y Valido del Señor de Vizcaya. El citado
Lope García de Salazar es referido en el repartimiento
de la ciudad de Sevilla de 1230 puesto entre los Ricohombres
a quienes heredó el Rey Alfonso X. La historia dice
que Lope García de Salazar venció en Toledo,
a un gigantesco moro que según dicen había venido
de Africa a desafiar a cualquier caballero que se quisiese
medir con él. Este combate se desarrolló delante
del propio rey Alfonso X "El Sabio", y como era
de esperar, ganó Salazar, y como el moro llevaba una
vestidura bordada con estrellas de oro, tomo 13 de estas estrellas
como escudo de su linaje, creando el típico escudo
de la casa Salazar, el conocido de las trece estrellas de
oro
colocadas en tres palos de a cuatro y una en punta sobre el
campo de gules (rojo) y abandonando el primitivo que era de
azur, con una torre de plata.
Lope García de Salazar y Ana María Ortiz de
Calderón, tuvieron dos hijos Lope, que fue su sucesor,
y Juan, que fundó nueva casa en Extramiana. Murió
Lope a la edad de 40 años en 1253 y está sepultado
en el convento de Herrera (entre Haro y Miranda), que había
sido fundado por su suegro.
Hoy día se pueden ver las trece estrellas de este linaje
por doquier, y no es de extrañar, pues su hijo y sucesor,
Lope García de Salazar y Ortiz de Calderón,
más famoso aún si cabe que su padre, contrajo
matrimonio con doña Berenguela de Salcedo. Había
nacido en 1244 y se dice que tuvo hasta 120 hijos entre legítimos
(solo dos) y bastardos, formando con ellos un verdadero ejército,
los cuales dieron lugar a numerosos linajes por estas tierras.
La firma de este Lope García de Salazar consta en el
privilegio hecho en Vitoria con motivo del, ya citado, acto
de "La Voluntaria Entrega". Éste murió
sobre el cerco de Algeciras a la edad de 130 años y
como dice un cronista que aunque fue muy viejo, nunca dejó
de pelear y los hijos que peleaban con él que eran
más de 40 le llevaron a enterrar a Valpuesta, donde
yacía en 1773.
La panela, la otra figura heráldica de la que hablé,
tiene forma de hoja de álamo, con la punta hacia abajo
y su etimología procede del pan. Es curioso que en
Portugal se llama panela a la sartén, con cuya forma
tiene bastante parecido.
Su origen, narrado por varias crónicas y recogido por
muchos autores, se dice remontar a una cierta batalla de Arrato
(sierra situada al Norte de la Llanada Alavesa, sobre Hueto
Arriba, Mandójana y Legarda, que es continuación,
por el Norte, de la Sierra de Badaya), entre los bandos oñacino
y gamboíno, y la cual batalla dicen que fue tan sangrienta
que el río Zadorra (a lo mejor era el Zalla u otro
más próximo a la sierra) se tiñó
de sangre, y las hojas de las plantas acuáticas del
río se cubrieron de polvo, tomándose estas hojas
como figuras heráldicas y puestas en sus escudos por
muchos caballeros de los que participaron en aquella batalla.
La normal representación de estas figuras heráldicas,
que aparecen generalmente en serie, pocas veces solas, es
la de "plata", o color blanco, representando quizá
el polvo con que se cubrieron en el fragor de la batalla,
y colocadas sobre campo de gules, representando el río
teñido de sangre. Así, y en número de
nueve, aparecen en el escudo de armas de la casa Zárate.
¿Que puede haber de cierto en esta leyenda?. Difícil
sería averiguarlo después de más de siete
siglos, pero a la vista de tanta fantasía desmedida
urdida por los Reyes de Armas tratando de dar origen a los
blasones, nos ha de hacer pensar que se trata de una fantasía.
No obstante hay elementos en la citada leyenda que sí
tienen visos de verosimilitud.
Parece ser que sí debió ser cierta la citada
batalla de Arrato, entre los bandos oñacino y gamboíno,
que fueron una dualidad más de partidos como otras
muchas que existieron en toda Europa durante la Edad Media.
Su origen, el de los bandos, también está lleno
de fantasías que no se pueden creer, pero en uno y
otro bando se agrupaba toda la nobleza de las tres provincias
vascas; Alava, Guipúzcoa y Vizcaya.
El bando oñacino, cuyo nombre deriva del linaje guipuzcoano
Oñaz, tuvo por cabeza de bando en el País Vasco
al linaje alavés de los Mendoza, cuya política,
en forma simplista, se podía definir como orientada
hacia el Reino de Castilla, y el bando gamboíno, que
debe su nombre al linaje de los Gamboa, derivado del Guevara,
siendo los Guevara precisamente su cabeza de bando. Los gamboínos
se orientaban hacia el Reino de Navarra.
Hasta aquí una semblanza sobre la Heráldica,
principalmente, sobre la heráldica alavesa, sobre su
origen, fundamento y desarrollo.
El tema es inagotable, pero creo que hemos dado un repaso
generalizado, pero a la vez muy concreto de lo que representa
la Heráldica como ciencia auxiliar de la Historia,
ya que a través de sus representaciones gráficas
podemos adivinar el origen de un linaje y, muchas veces, la
relación con otros.
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