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RELATOS DE TERROR

Relato de terror, El doctor Rudenfurt
En el cuarto capítulo de la extraordinaria historia del doctor Rudenfurt, el protagonista conoce por boca del doctor algunas de las extraordinarias investigaciones médicas en las que está trabajando.
 
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El ayudante
CAPÍTULO CUATRO
INICIO
l ayudante del doctor Rudenfurt, que se había entretenido en la sala, llegó entonces y nos rescató del etéreo e incoercible sueño en que nos habíamos sumido.

El doctor Rudenfurt le indicó a su ayudante que preparara una buena ración de café pues, después de platicar con el invitado, que era yo, tenía intención de quedarse hasta altas horas de la madrugada consultando unos apuntes y anotaciones.

platicando con el invitado
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Cuando el café estuvo preparado, el doctor me invitó a tomar una taza que yo acepté encantado.

Nos sentamos en sendos butacones de orejas, antiguos y elegantes, colocados cerca de una pequeña mesa en la que había gran cantidad de papeles, escritos, muchos de ellos con raros caracteres y extraños signos, que me recordaron la mesa de trabajo de un descifrador de códigos esotéricos o un traductor de jeroglíficos antiguos.

El doctor Rudenfurt reunió con sumo cuidado los papeles y los colocó sobre la esquina más apartada de la mesa, para prevenir su deterioro por causa de algún vertido accidental de café.

Tomé la taza de café paladeando con suavidad y deleite su aromático y reconfortante líquido, mientras el doctor Rudenfurt daba cuenta de la suya al tiempo que me miraba detenida y minuciosamente, como escrutando con sus brillantes y penetrativos ojos la fisonomía de mi alma.

Yo me sentí inquieto y quise distraerlo de su análisis.

- Tienen mucha importancia para usted estas notas, ¿no doctor?-

- ¿Qué?, ¡ah!..., sí, sí; muchísima importancia, desde luego. En ellas tengo recogidos todos mis resultados y experiencias sobre la electropsiquelogía.

Al oír aquella extraña e inédita palabra, le miré frunciendo el ceño y esbozando en mi rostro un amplio gesto de irresolución.

El doctor Rudenfurt sonrió al observar mi expresión de absurda perplejidad y entonces yo, queriendo rectificar el efecto de mi mueca, le pregunté, dejando escapar una ligera exclamación:
- ¡Ah!, ¿se trata de una nueva pseudociencia?.

Al parecer, mi pregunta fue totalmente opuesta a la que él hubiera deseado escuchar de mi boca en aquellos momentos pues, en un instante, la afable expresión de su rostro se tornó en dura indignación. Con un fulgor de sangre en sus pupilas, consecuencia de su loca y repentina alteración, exclamó:

- !La electropsiquelogía es una ciencia sublime y fundamental que arranca todo su saber y esencia de las propias entrañas de la naturaleza, sin mezclarse en formulismos y ambiciones materialistas, sin tener en cuenta los sentimientos volubles e ideas cambiantes de los hombres!. La naturaleza es infinitamente más sabia que los hombres y el subconsciente de estos es una puerta que permite entrar en su más pura realidad y comunicarse con sus innumerables e insondables misterios, libres de adornos y tergiversaciones místicas.
miedos y terrores
Mientras hablaba, se había apoderado de él una excitación tal que más que un serio y sosegado científico parecía el fanático predicador de alguna diabólica secta que pretendiera arrastrarme a su eterna salvación. - Tranquilícese, tranquilícese, doctor - Le dije con suavidad, intentando matizar mis palabras con una sutil capa de tristeza - No era mi intención ofenderle; le ruego me disculpe y sepa perdonar mi ignorancia y no tomar en cuenta la necedad de mis palabras.

Poco a poco fue reapareciendo en su rostro el color moreno suave que lo caracterizaba y desapareciendo de sus ojos la excitación que lo había alterado. El tono de su voz dejó de ser estridente y su habla era de nuevo acompasada y serena.

- Está bien, muchacho; está bien. No importa. Lamento no haber sabido transmitir en mis palabras la esencia de la verdadera naturaleza de la electropsiquelogía.

Y continuó diciendo:

- Seguro que me has tomado por un loco iluminado con la cabeza llena de estrambóticas y estrafalarias ideas sin fundamento alguno, pero aguarda, por favor, hasta haber escuchado lo que voy a leerte a continuación para tomar un criterio definitivo sobre la cuestión. Probablemente, al principio, creas estar oyendo un cuento de terror, imaginado por algún escritor mediocre de no muy original inspiración, pero puedo asegurarte que lo que voy a relatarte es la crónica fiel y real de la verificación y constatación de la curación de un enfermo de psicosis maníaco-depresiva.

- En estos papeles - Prosiguió, mientras sacaba de entre los documentos que había en la mesa, varias hojas tamaño folio, de color azul claro que las diferenciaba de las demás, que eran blancas - Está recogido el relato de la confesión espontánea de un pobre y desgraciado parricida que cometió su deplorable acción en el transcurso de uno de sus innumerables episodios de enajenación. El desarrollo de los acontecimientos está descrito pormenorizadamente por su propio autor, como si de una terrible y espantosa pesadilla se tratara.

Eso es algo que el propio paciente pudo extraer de su mismo subconsciente gracias a los poderes de la electropsiquelogía y con la ayuda de mis orientaciones. No me contradecirás si digo que la electropsiquelogía es, por tanto, una ciencia con grandes capacidades.

- ¡Ah, por cierto!, antes de comenzar te diré que el protagonista y autor de los hechos es Juan, mi ayudante.

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tema escrito por: José Antonio Hervás