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Tras una ventana, casi de puntillas
pasa la mañana, triste y compungida
y mientras las ninfas, calladas y esquivas,
agitan las ramas de viejas encinas
se siente mi alma, cansada y vencida
buscando la tabla que oriente tu vida
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Me muevo errabundo a merced del viento,
sufriendo los tumbos de tu vuelo incierto
mientras tu, rotundo, te muestras resuelto
a decirle al mundo que quieres ir suelto
que con dos segundos eres un experto
que controla el rumbo de los elementos
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