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SONETOS CLÁSICOS

 

NO ME MUEVE MI DIOS, PARA QUERERTE

Fotografía original de Kevin Thom
No me mueve mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido
ni me mueve el infiero tan temido
para dejar, por eso, de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte

Muéveme, en fin, tu amor de tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera

no me tienes que dar porque te quiera,
porque aunque lo que espero no esperara
lo mismo que te quiero te quisiera
 

SONETOS CLÁSICOS REUNIDOS POR EL SITIO MATEMÁTICAS Y POESÍA

No me mueve mi Dios, para quererte - : - Versos de amor, conceptos esparcidos

¡Cómo de entre mis manos te resbalas! - : - Estas que fueron pompa y alegría

De tus doradas hebras, mi señora - : - Cumbres de Guadarrama y de Fuenfría

Tengo miedo a perder la maravilla - : - Muero porque las pulgas me inoculen

Enhiesto surtidor de sombra y sueño - : - En mí la siento aunque se escinde. Moja

Fatiga tanto andar sobre la arena - : - Quiero escribir pero me sale espuma
Este emotivo y excepcional soneto, escrito entre los siglos XVI y XVII, no ha podido ser atribuido, hasta el momento, a ninguno de los autores conocidos de esa época. Ello no impide que tanto para los más expertos eruditos cómo para los aficionados más profanos, que a lo largo de los años hemos gozado con su lectura, esté considerado como una de las obras maestras de la lírica en lengua castellana.
Si esta presentación del soneto titulado No me mueve mi Dios, para quererte y la antología que lo contiene te ha gustado, agradeceremos tu voto positivo y recomendación



tema escrito por: José Antonio Hervás