Sus cuerpos rotos e inertes nos piden tomar postura y denunciar las torturas, con gesto rotundo y fuerte, de los que tienen la suerte de soportar la amargura sufriendo la negra y dura travesía de la muerte. Duro tributo el pagado por cometer el pecado de soñar cada mañana con el justo compromiso de alcanzar el paraíso que nace tras la ventana