Muere la tarde difusa
por entre los ventanales
dejando tras si la excusa
de mil razones banales
Quedan las almas confusas
atrapadas en sus males
sin liberar las esclusas
de sus cuitas personales
Tantos egos, tantos lados
tantos espejos dorados
para reflejar lo mismo
que vivimos atrapados
y nos hemos olvidado
hasta de nosotros mismos