Meditando
he descubierto
que creyéndome despierto
llevo ya cien años muerto
pues no lloro con las penas
oprobiosamente ajenas
ni me duelen las cadenas
de hierro salvaje y duro
que constriñen un futuro
amargo, triste y oscuro
para aquellos inocentes
que soportan impotentes
sobre sus pálidas frentes
los abusos desbocados
de sátrapas desalmados
que presumen de togados |
MEDITANDO
HE DESCUBIERTO |
para
callar las conciencias
y mantener las creencias
en las loables presencias
de tantos buenos burgueses
que cuidan sus intereses
en tan aciagos reveses;
pero callamos, cobardes,
viendo como Roma arde
mientras la justicia tarde
o nunca llega y termina,
como rayo que fulmina,
con los odios que germinan
sobre esta tierra maldita
que al caos se precipita
por no solventar sus cuitas |
con la razón impoluta
que les da la fuerza bruta
de su verdad absoluta
para trastocar el mundo
con su poder furibundo
en un lodazal inmundo
que tapa y lo cubre todo
con el pestífero lodo
de sus engaños y modos
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Meditando he descubierto
que nada sabe tan cierto
en el concurrido puerto
del honor y la estulticia
como tener la primicia
de alguna sin par noticia
de catástrofes y vidas
ya sin remisión perdidas
por la gripe o por el Sida
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