SEGUNDO PRINCIPIO DE LA TERMODINAMICA
Introducción.-
La experiencia indica que los procesos naturales tienen lugar
en una sola dirección. Estos procesos comienzan cuando
se produce un desequilibrio mecánico, térmico o
químico entre dos o más sistemas y finalizan en
una situación que no varía con el tiempo y que recibe
el nombre de estado de equilibrio termodinámico.
Jamás se ha observado que de forma espontánea, los
sistemas en equilibrio evolucionen hacia las situaciones iniciales.
En este sentido se dice que los procesos naturales son irreversibles.
La irreversibilidad no implica la imposibilidad de que pueda restaurarse
la situación inicial sino que dicha vuelta será
imposible de modo espontáneo, es decir, sin que tengan
lugar cambios en os sistemas externos a los que interaccionan
en el proceso.
La expansión libre de un gas, el paso de calor de un cuerpo
caliente a uno frio, una reacción química, etc.,
son ejemplos de procesos naturales que tienen lugar en una sola
dirección. El paso de calor de un cuerpo frio a otro caliente,
de manera espontánea, no se ha observado nunca.
El primer principio de la termodinámica no se opone a que
los procesos transcurran en sentido contrario al que se observa
en la naturaleza, por lo tanto, es necesario introducir un segundo
principio que demuestre la irreversibilidad de determinados procesos.
El enunciado del segundo principio se hace en base a la generalización
de dos procesos que se observa tienen lugar en una dirección.
Esto da lugar a dos enunciados que demostraremos son equivalentes
. La elaboración posterior de estos enunciados da lugar
a la formulación matemática del segundo principio.
ENUNCIADOS DEL SEGUNDO PRINCIPIO Y SU EQUIVALENCIA
Consideremos en primer lugar el proceso de conversión de
trabajo en calor y viceversa. La experiencia nos demuestra que
la transformación de trabajo en calor se realiza con un
rendimiento del 100 % y de forma indefinida. Así ocurre,
por ejemplo, cuando se frotan dos piedras en contacto con un foco
calorífico; el estado de las piedras no varía y
el trabajo se convierte en calor que pasa al foco aumentando la
energía interna de éste. En general, pude efectuarse
trabajo de cualquier clase sobre un sistema en contacto con un
foco, dando origen a un flujo calorífico, Q, sin alterar
el estado del sistema. El sistema actúa simplemente de
intermediario.
Para estudiar el fenómeno inverso de transformación
del calor en trabajo, ha de disponerse también de un proceso
o de una serie de procesos por medio de los cuales tal conversión
pueda tener lugar indefinidamente sin suponer cambios en el estado
de un sistema. En principio, pudiera parecer que la expansión
isotérmica de un gas perfecto es un proceso adecuado para
considerarlo en el estudio de la transformación de calor
en trabajo. En este caso no hay variación de energía
interna, ya que la temperatura permanece constante y, por consiguiente,
W = Q; es decir, que el calor se ha convertido íntegramente
en trabajo. Sin embargo, este proceso supone un cambio de estado
del gas ya que aumenta el volumen de este y, como consecuencia,
disminuye la presión hasta alcanzar la presión atmosférica,
deteniéndose el proceso. Vemos, por tanto, que no puede
realizarse indefinidamente.
Para que la transformación calor - trabajo tenga lugar
de forma indefinida, se requieren una serie de procesos mediante
los cuales el sistema sea llevado de nuevo a su estado inicial,
es decir, un ciclo. El dispositivo mecánico mediante cuy
funcionamiento el sistema es obligado a recorrer un ciclo se denomina
motor térmico.
Si el sistema que evoluciona según el ciclo absorbe una
cantidad de calor Q1 en determinadas partes de un ciclo
y cede Q2 en otras, el trabajo realizado por el motor
será:
Evidentemente, el mejor motor será aquel para el que se
tenga Q2 = 0, pues en ese caso todo el calor absorbido se convierte
íntegramente en trabajo. La experiencia indica que tal
motor no existe. En otras palabras, que el rendimiento de un motor
definido por :
Es siempre menor que la unidad.
La generalización de esta observación constituye
el enunciado de Kelvin – Plank del segundo principio que
dice: “Es imposible construir un dispositivo de funcionamiento
cíclico cuyo único efecto sea absorber calor y convertirlo
íntegramente en trabajo”. Un dispositivo que contradiga
el enunciado de Kelvin – Plank se denomina móvil
perpetuo de segunda especie.
Consideremos ahora el proceso de transferencia de calor entre
dos cuerpos a diferente temperatura. Se observa que el calor pasa
siempre de forma espontánea del cuerpo de mayor temperatura
al de menor temperatura. El proceso inverso no es posible de forma
espontánea, es decir, sin otros cambios. Así, por
ejemplo, mediante la introducción de trabajo, un frigorífico
pasa el calor de un cuerpo frio a otro más caliente. La
generalización de esta observación constituye el
enunciado de Clasius del segundo principio: “Es imposible
construir un dispositivo cíclico cuyo único efecto
sea pasar calor de un cuerpo frio a otro más caliente”.
En la figura adjunta se indican los esquemas de un motor que trabaja
entre dos focos (motor térmico) y de un frigorífico.
Vamos a demostrar la equivalencia entre los dos enunciados del
segundo principio. Para ello adoptaremos la siguiente notación:
+ K = veracidad del enunciado de Kelvin – Plank
- K = falsedad del enunciado de Kelvin – Plank
+ C = veracidad del enunciado de Clausius
- C = falsedad del enunciado de Clausius
Ambos enunciados serán equivalentes cuando la veracidad
de uno implique la veracidad del otro y viceversa, pero también
son equivalentes cuando la falsedad de K implica la falsedad de
C y la falsedad de C implica la falsedad de K. Esquemáticamente,
los enunciados serán equivalentes si se cumple:
Emplearemos para la demostración en segundo caso.
En la figura siguiente se representa un dispositivo que contradice
el enunciado de Kelvin – Plank.

Acoplamos a este motor un frigorífico que absorbe el trabajo
producido por aquel. El conjunto de ambos dispositivos funciona
absorbiendo calor del foco frio y pasándolo al caliente,
con lo que contradice el enunciado de Clausius. En consecuencia,
podemos poner:
Consideremos ahora un frigorífico que contradice el enunciado
de Clausius; podemos acoplar a él un motor que cede al
foco frio la misma cantidad de calor que absorbe el frigorífico.
El conjunto de los dos dispositivos contradice el enunciado de
Kelvin – Plank y, por tanto, tenemos:
Llegamos, por tanto, a la conclusión de que ambos enunciados
del segundo principio son equivalentes y podremos utilizar uno
u otro en un razonamiento particular.
IRREVERSIBILIDAD Y REVERSIBILIDAD
(ver monografía)
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