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Aun, no habia amanecido y el hombe salió de su casa
con el candil apagado todavía. No le hacía falta encenderlo;
conocía al detalle los caminos y sus piedras.
Pronto dejaría las últimas calles del pueblo lejos, montaría
en su pequeña barca, algo rota, remendada y echaría la red,
esa red, tantas veces recosida para esperar con silencio acompasado,
la llegada de sus presas.
Esa noche, no encendió el candil, hasta le molestó que amaneciera
pues no quería contemplar al asesino de su padre, de su hijo....y
le maldijo por no haber sido él, tambien tragado y espantó,
a las aguas,con su grito.
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EL
CANDIL |
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Despúes calló, volvio el silencio
y esperó, sabía que se repetiria su pesadilla, saldrian a
encontrarse otra vez con él....
Le pesaban los parpados y los años agolpados de repente en su
contorno y por fin, se aclaró la espuma, se hizo transparente,
aguanto la respiración, escuadriñando el infinito con ternura
nueva....los vió de repente, estaban ahí, delante de su barca,
jugando,saltando y bebiendo sorbos de mar.... los vió, les oyó
reir a carcajadas, le ignoraban por completo....pensó ¿seré
yo el que esta muerto?, los llamó inchando sus pulmones hasta
que su vientre, se le perdió en el esqueleto....cayo por la
borda hasta el fondo....no le importaba, por fin, pensó,"podré
vivir otra vez entre ellos....", con el último grito, su padre
y su hijo, saltaron del delfin.... nadando y jugando lo arrastraron.
Sola quedó la barca, alguien encendió el candil....unos cuantos,
la recogieron, venía cansada de esperar a su dueño. |
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