Ismael sale corriendo para ver una gallina con sus pollitos
amarillos; luego mira las vacas, manchadas de blanco
y negro, como un café con leche mal revuelto,
que están comiendo hierba en el prado. A lo lejos
se oyen los roncos ladridos de un perro que atiende
al nombre de Canelo y que ayuda al granjero a cuidar
las ovejas. Es un perro pastor muy grande y muy viejo.
También hay cerdos que hacen mucho ruido al comer,
“groink, groink, groink…“
Ismael imita los gruñidos de los cerdos y sonríe
con esos ruidos tan simpáticos.
Está emocionado, nunca había visto tantos
animales juntos. El regalo de sus papás le ha
parecido sensacional y promete que siempre se portará
bien para que lo lleven a sitios tan bonitos como la
granja para aprender muchas cosas.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
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