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LAURA, LA CAPITANA VALIENTE

Érase una vez una niña que se llamaba Laura, que sabía que tocando un botón amarillo de su pijama podía soñar, viajar, volar y hacer lo más difícil del mundo.
Un día, después de comerse toda la buena comida que le habían preparado sus papás, se durmió y su botón amarillo empezó a funcionar:
Laura se convirtió en la intrépida capitana de un barco pirata, pero… (siempre hay un pero) el barco no tenía una bandera negra con los huesos y la calavera, sino que tenía una bandera blanca y además sus tripulantes eran niños.

Un día, el barco navegaba por “los mares del Sur” en busca de un tesoro que había en “la isla encantada”. Por fin el barco pirata con la capitana Laura y con todos sus piratas buenos a bordo, arribó a las costas de la isla encantada y extendieron sobre el suelo el plano que les guiaría hasta la cueva del tesoro mágico.
barco pirata
Después de caminar un buen rato por una selva llena de árboles enormes y grandes animales salvajes, llegaron hasta la boca de la cueva que parecía muy profunda y oscura. Como la capitana Laura era muy valiente y prevenida les dijo a sus piratas que encendiesen unas grandes velas que habían cogido en el barco, y de ese modo entraron a la cueva.
Iban saltando de roca en roca, sorteando todos los peligros de la gruta hasta llegar a lo que parecía ser el final de la misma. Estaban mirando a un lado y a otro cuando, de pronto, Perico, el pirata pata palo, extendiendo su vela y moviendo con la mano alzada su espada de pirata exclamó:
el tesoro de los piratas
    - ¡Por este lado, capitana!
Al poco tiempo llegaron a una gran sala en la que había un maravilloso tesoro con cofres llenos de oro y piedras preciosas.
Locos de contentos fueron sacando los cofres de la cueva y, no sin muchos esfuerzos, llevándolos al barco. Cuando ya todos los cofres estaban en la nave y los piratas con su capitana al frente se encontraban a bordo, Laura dijo:
    - Os propongo que este tesoro tan grande lo repartamos con todos los niños pobres que no tienen casa ni ropa ni comida ni tampoco juguetes, de ese modo haremos felices a muchos niños del mundo y también a sus papás.
Todos los piratas aceptaron la propuesta de su capitana y gritaron:
    - ¡Viva nuestra capitana Laura!
Así, los piratas buenos con su capitana Laura al frente, comprendieron que los niños son lo más importante del mundo y se lo merecen todo por ser lo más precioso que hay.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
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tema escrito por: José Antonio Hervás