cadena de cuentos
 

PEDRO EL PILOTO

Erase una vez un niño llamado Pedro, que era muy soñador. Se pasaba los días jugando con motos; nunca se cansaba; era muy feliz. Desde muy pequeño decía que de mayor quería ser piloto de motocross, pero su mamá se enfadaba y le decía:
    - Las motos son muy peligrosas
Pero él le contestaba:
    - A mí no me dan miedo las motos. Yo quiero ser piloto de motocross.
Su madre siempre intentaba quitarle esa idea de la cabeza, pero no lo conseguía. Pedro no se cansaba de repetir todos los días lo mismo, “quiero ser piloto de motocross”.

Pedro se pasaba los días subido en la moto, corriendo de un lado para otro, saltando… no se cansaba. Soñaba estar corriendo en un circuito, pero sus padres le seguían diciendo lo mismo, “las motos son muy peligrosas”.
Un día, Pedro se puso muy triste y se encerró en su habitación; solo pensaba en la moto.
piloto de motocross
Finalmente, sus padres estuvieron hablando y decidieron hacerle un regalo muy especial. Cuando Pedro cumplió los diez años, no se podía imaginar la sorpresa que le tenían preparada sus padres. Delante de sus ojos había un gran paquete atado con una cinta especial para regalos, que Pedro se dispuso a abrir consumido por los nervios. Cuando rompió el papel de envoltura y comenzó a ver de qué se trataba, no podía creer lo que estaba viendo, ¡era la moto de sus sueños! En ese momento fue el niño más feliz del mundo. Pedro gritaba, loco de alegría.
    - Sois los mejores papás del mundo
Pedro esperaba con impaciencia poder usar la moto en un sitio apropiado, como le había dicho su padre, pero lo que no se podía imaginar era que su padre le llevaría a un verdadero circuito de motocross. Probó la moto para ver cómo funcionaba y pensó que la tenía controlada. Sus padres estaban felices al ver como Pedro disfrutaba corriendo con la moto y lo feliz que se sentía; se decían, “este niño puede ser un buen piloto”.
Pasaban los días y Pedro lo hacía cada vez mejor hasta que llegó el momento de la verdad. Empezaron las carreras y Pedro siempre quedaba el primero, hasta que un día llegó el gran susto: una aparatosa caída que hizo pensar a sus padres que le iba a costar la vida. Llegó la ambulancia dispuesta a llevarlo al hospital porqué había quedado inconsciente. Por suerte antes de que lo montaran en la ambulancia, despertó. El médico vio que realmente no se había hecho casi nada y le dio la enhorabuena por lo fuerte que era. Finalmente todo quedó en un buen susto que no fue suficiente para que Pedro desistiera de su afición que era seguir corriendo con la moto. Era un niño muy valiente y un campeón y todos le gritaban:
    - ¡Pedro campeón!, ¡Pedro campeón!
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
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tema escrito por: José Antonio Hervás