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Ronchamp
es una ciudad del el noreste de Francia, ubicada en la llanura del Saona.
La Capilla Notre Dame du Haut se levanta sobre la llanura del Saona .
La Colina de Bourlémont se corona con un llano al que se accede
por una vía que asciende por el sudeste; Una agrupación
de árboles cierra parcialmente por el oeste y delimita al llano
por el límite oriental.
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En
Dirección sudeste se extiende, pendiente abajo, el espacio abierto
hasta llegar al límite oriental que coincide con el arbolado. La
naturaleza del sitio daría lugar a un conjunto arquitectónico
que tiene muchas semejanzas con la Acrópolis, desde el ascenso
en el fondo de la colina hasta los eventos arquitectónico y de
paisaje a lo largo del camino, no puedes ver el edificio hasta que alcanzas
casi la cresta de la colina. |
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El llano
tiene inducciones centroides. Los requisitos litúrgicos de una
capilla se pueden interpretar en función de la centralidad. Pero
le Corbusier opta por una forma rectilínea con un eje longitudinal
dominante.
El emplazamiento se distingue por su manifiesta oblicuidad, en el que
la capilla ocupa el punto mas elevado sobre un eje este-oeste.
La creación del eje transversal permite la conversión del
sentido de circulación hacia la capilla al eje longitudinal, y
su inclinación responde al cerramiento de arbolado al oeste , ayuda
ndo orientar la circulación hacia el eje longitudinal. La secuencia
circulatoria, en la parte final del itinerario, se encuentra con una forma
cóncava |
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La
situación de la capilla ofrece una intersección directa
ya adecuada entre el sentido de circulación, tras la peregrinación,
y el propio edificio.
La cuestión de partida es la manera de trastocar el sentido
oblicuo de la circulación para acoplarlo al eje longitudinal.
Se tiene pues un estado de confrontación circulación-edificio
en el contexto de oblicuidad del emplazamiento. De dicha oblicuidad
se vale Le Corbusier para separar la zona de entrada de la zona
de reunión. |
La
situación de la capilla ofrece una intersección directa
ya adecuada entre el sentido de circulación, tras la peregrinación,
y el propio edificio.
La cuestión de partida es la manera de trastocar el sentido
oblicuo de la circulación para acoplarlo al eje longitudinal.
Se tiene pues un estado de confrontación circulación-edificio
en el contexto de oblicuidad del emplazamiento. De dicha oblicuidad
se vale Le Corbusier para separar la zona de entrada de la zona
de reunión. |
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