Pero estos problemas no fueron los únicos que la casa sufrió, ya
que más adelante comenzó a flexionarse hasta llegar a los 20cm,
un error estructural que tuvo que se arreglo en 2001 y cuyo coste
resulto mayor que el de la construcción de toda la obra. Además
también sobrevivió a un tornado que no destruyó la estructura pero
si provocó algunos desastres.
Tras finalizar la obra y tras ciertos años en los que la familia
Kaufman disfrutó de ese maravilloso lugar, la Sra. Kaufman, que
se encargaba del mantenímiento de la casa, murió de modo que el
padre le cedió la responsabilidad a su hijo, quien finalmente en
1963 decidió donar la casa a la fundación de Franck Lloyd Wright
con intención de que la restaurasen y la abrieran al público.
Gracias a eso miles de personas han podido visitar y apreciar a
lo largo de los años esta maravillosa obra de arte donde la arquitectura
es trabajada para mejorar la naturaleza y acaba perteneciendo completamente
al lugar.
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